Seres hinchables

Un día descubrí con horror que mi vida ha estado habitada por seres hinchables. Por criaturas que un día conoces desinfladas y en las que empiezas a creer y a las que precisas regalar ese fluido invisible e inagotable al que podemos llamar amor. Y así van creciendo y se expanden, aumentan de tamaño y de volumen y tienden a ocuparlo todo…hasta que de pronto, estallan y desaparecen. Y entonces es inevitable acordarse de aquellos globos de la infancia que repentinamente huían al limbo de la ilusión perdida dejando como rastro unos jirones de plástico lánguido y muerto. 

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