Habitantes

     Desde nuestro escondite observamos con envidia a una familia feliz. Mientras ellos disfrutan las comodidades de la casa, nosotros hacemos nuestra vida de roedores, escondidos siempre. Luego, por la noche, aprovechando que duermen, salimos sigilosos a recorrer de nuevo las habitaciones y a aprovisionarnos en su despensa. Por desgracia, ya han empezado a notar nuestra presencia y hablan de venenos o trampas mortales en las que tendremos que evitar caer. No saben que nosotros, antes del desahucio, también fuimos personas y fue nuestra la casa que ahora ellos ocupan.

No hay comentarios: