Amor en cinco palabras

Si alguna vez pudieras mirarme a los ojos descubrirías muchas cosas que no me atrevo a decirte. Tú siempre ahí y yo siempre errante, convertido en un perenne buscador de excusas para volver a acercarme a ti. Un cliente más al que casi ignoras y del que ignoras todo, que inventa motivos para perderse carretera adelante sólo para verse obligado a regresar y encontrarse de nuevo contigo. Recibir tu saludo amable o dejarte mi despedida cortés pero llena de emoción, es ahora casi lo único que me importa. Dicen que hay distintos caminos por donde el amor es capaz de colarse en lo más profundo de cualquiera de nosotros. Puede entrar por el paisaje de un cuerpo, de un rosto o de unos ojos llenos de luz, por el olor a primavera que pide ser compartida o por el tacto hecho roce único, casual o intencionado, pero siempre vivido como caricia. También puede adentrarse por el timbre de una voz que se convierte en la música de tu vida. Y por escuchar tu voz vuelvo a acercarme a ti enamorado, casi nervioso, dispuesto, una vez más, a disfrutar nuestro momento compartido. Soñando con ser el héroe que algún día tendrá el valor de rescatarte, de sacarte de esa prisión en la que estás atrapada y desde la que, sin embargo, no dejas de regalarme tu sonrisa intuida y esas cinco palabras que anuncian, desde el interior del surtidor, el tipo de gasolina que he elegido.


(Relato publicado en la página "El Bic Naranja.: Viernes Creativos" )
(Foto Pixabay.com)

No hay comentarios: