Malvenidos

      Para que luego digan que los monstruos somos nosotros. En el pueblo nos recibieron muy mal. Desde el primer momento sufrimos el rechazo. No solo se negaron a atendernos en el colmado o a servirnos en la cantina, ni siquiera admitieron a nuestros hijos en la escuela. Todo el esfuerzo que hicimos por integrarnos fue inútil, nos aislaron como apestados sin darnos la oportunidad de demostrar que no somos como ellos temen. Antes de marcharnos y sin renunciar por ello a empezar una nueva vida como ogros vegetarianos, nos comimos a unos cuantos vecinos para no defraudar.

Microrrelato que pasa a la final mensual en Relatos en Cadena de la Cadena Ser. Noviembre 2018

1 comentario:

RECOMENZAR dijo...

He disfrutado del texto

En silencio me voy despues de haberte conocido