Las ventanas de sus respectivas
cocinas están separadas por un pequeño patio de luces por el que llega el
sonido de una radio encendida. Hoy, como es habitual en las horas previas al
almuerzo, ambas ventanas están abiertas. Él canturrea las canciones que se
cuelan en su cocina, mientras trajina con soltura. Corta, maja, sazona,
especia, sofríe… La mujer de enfrente simplemente prepara su guiso como una
rutina más y en un momento dado, guiada por su olfato, se asoma, cierra los
ojos y aspira con deleite el aroma exquisito que se escapa del fogón de su
vecino. Cuando vuelve a abrirlos, él está allí enfrente, observándola. Se
produce entonces una fusión de miradas capaz de detenerlo todo mientras una
canción, Can´t take my eyes off you, comienza a subir por el patio. Pero
este encuentro no buscado resulta efímero. Queda roto con el repentino cambio
de emisora y cada cual regresa a lo suyo. Él a seguir poniendo esmero en
preparar el ragú de ternera que disfrutará en su soledad de divorciado y ella a
terminar de cocer las lentejas veganas que comerá sin gusto pero que
servirán para llenarle el plato al triste de su marido.
Publicado en estasnochetecuento.com
Foto: Freepik
2 comentarios:
Nunca se sabe dónde puede encontrarse una chispa de morbo, una buena amistad y hasta el amor verdadero, incluso en un patio de vecinos.
Breve relato pero dice muchas cosas.
Gracias por tu comentario, Tesa
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